25/3/11

NOSOPAI


Esta visión grandilocuente da toma de posesión formaría parte da versión oficial. O Instituto de Estudios Africanos do CSIC publicaría en 1948 a todo trapo unha reedición de El Brigadier conde de Argelejo y su expedición militar a Fernando Poo en 1778 de Manuel Cencillo de Pineda. O que pasou realmente pouco tivo que ver coa gloriosa historia nacional. A expedición de que fai mención a placa conmemorativa saíra de Montevideo con 247 expedicionarios: unicamente voltaron con vida 26. O heroico conde de Argelejo seica morreu camiño da illa de Annobón onde ían tomar nova posesión. A versión oficial di que o tivo que facer o gobernador provisorio Primo de Rivera. Non puido pola resistencia da poboación local.
Na Gaceta de Guinea Ecuatorial (nº 147, xaneiro de 2010) un artigo do erudito Nánãy-Menemôl LÊDJAM permite coñecer a visión local dos feitos, isto é, a verdade dos colonizados:
El único ilustre personaje español del que el annobonés asume su muerte con orgullo histórico, es el Brigadier de los Reales Ejércitos y teniente Coronel del Regimiento de Sevilla, don Felipe Santos Toro, el VII Conde de Argelejo, en el año 1778. Este Conde de Argelejo que pasó a la historia annobonesa con el nombre de NOSOPAI “nuestro padre”, en fá d’ambô antiguo. Es decir, en el momento de traspaso, en cumplimiento del Tratado de El Pardo, durante la ceremonia, el representante luso, Frey Luís Cayetano de Castro dijo a los nativos que desde aquel entonces, el Brigadier que había ido a representar a España, pasaba a ser padre de los ambô; ésta fue una de las razones que encendió la ira de los únicos y legítimos dueños de la isla de Annobón; por cuanto que les habían comparado como unos niños indefensos e incapacitados para dirigir sus propios destinos, a pesar de tantos tiempos que llevaban sin la presencia lusa y que muy bien se dirigían. Aunque los oficiales de la Expedición de la armada española encabezada por Primo de Rivera, tras la muerte del conde de Argelejo, manipularían el informe de la Crónica Oficial para encubrir la vergüenza histórica, alegando que el conde de Argelejo perdió la vida por causa de malaria en alta mar.