26/3/12

Aires da miña terra


-Nosotros los gallegos siempre hemos enmudecido en España y dejado hablar a vascos y andaluces, pero hemos trabajado. Ya es hora de que copiemos a los catalanes y gritemos por nuestra independencia.
Tío Anselmo tocaba el acordeón, y tan pronto como saqué mi violín empezó una violenta contienda entre la música gallega y la irlandesa.
-Dicen, tío Anselmo, que ustedes tienen velas en Galicia lo mismo que nosotros en Irlanda- dije yo.
-Verdad, señor. Y cuanto más comen los huéspedes en esta fiesta funeraria, más contento estará el muerto.
-¿Qué quiere usted decir con eso?
-Cada pedazo de pan que coma usted y cada vaso de vino que beba en una velada significa un pecado menos en la carga que el difunto lleva a su espalda en el otro mundo. Pero no es bastante comer y beber en un velatorio; usted debe hacer el abejorro.
-¿Qué es el abejorro, dígame?
-Es una suerte de baile de abeja. Los invitados tienen que darse las manos y dar vueltas alrededor del cadáver, simulando el zumbido de las abejas. Pero debe cuidar de no dejar nunca de zumbar mientras dura el baile; si no, morirá usted dentro del año.
La música gallega es un tema fascinante de investigación para los historiadores de la música lo mismo que para los folcloristas, porque hay una tradición continuada de cantigas que se remonta al periodo de las Cantigas de Santa María, de Alfonso X el Sabio, y las Siete Canciones de amor, del trovador gallego Martín Codax, de Vigo. En los manuscritos se facilita la música además de la poesía, y es instructivo notar que los poetas de Castilla de ese período escribieron en gallego porque era el lenguaje de los trovadores.
La gaita ha dado a la música gallega su sabor, y la ha diferenciado de la música del resto del país. Un violinista vagabundo que quiera sacar dinero a los gallegos testarudos tiene que tocar una nota baja de zángano en la cuerda como acompañamiento de su aire. Ha de imitar la gaita o marcharse sin un céntimo.


Fotografía de Sonia García: Escalinata do Colexio dos Irlandeses, en Compostela.