30/7/09

Don Plácido


Plácido Casanova foi crego da parroquia de Cereixa nos anos 40. En 1949 axudou a un guerrilleiro ferido na batalla de Repil de 1949. Represaliado pola propia igrexa desterrárono a unha aldea da montaña de onde partiu despois ao Brasil. Na nosa investigación sobre arqueoloxía da guerrilla demos cunha carta privada escrita por don Plácido en 1951. Un exemplo abraiante do que era a Galicia rural a meados do século XX, da percepción dun crego que non distaba moito do que os historiadores modernistas sinalan para ao antigo Rexime. Toda unha xoia da microhistoria e da historia das mentalidades:

Mi querido señor Avelino: A todos tenía que escribir si es por el aprecio que guardo a toda esa buena gente de la querida Cereija pero de cuantos dejo hacerlo por falta de posibilidad, no así a V. con quién pasé tantos ratos alegres en la rectoral.
Mucho tengo que agradecer a Vdes por tantas atenciones durante seis años, pero en especial por el último obsequio que me trajo su buena hija el día que ya partía para el nuevo cargo que me confía la divina Providencia. Agradezco el regalo así como la deespedida que quiso hacerme personalmente y yo ya había salido al alto de las Areas. Desde allí ví a V. subir con carro monte arriba hacia Monforte a emprender el monótono y duro trabajo de la bouza. Mucho sentí no me viese para darnos el último adiós con las manos en alto como señalando al Cielo último lugar de cita para abrazarnos fuertemente. Pido a Dios que allí los vea a todos y me vean a mi también entre los Santos.
De por aquí poco tengo de agrado que contarles. Montaña más montaña, frío, viento, lluvia y algún nieve es lo que ha habido hasta ahora. La rectoral está en malas condiciones de habitar y en ella estoy porque así lo pide mi cargo. Los pueblos muy distantes unos de otros y las igleisas a una hora por lo menos de distancia la más próxima. Estas gentes hablan también a su manera. Ahora ya los voy entendiendo algo. Pepe no se acostumbra ni a la de tres. A mi Dios me ha dado más fuerza de ánimos para sobrellevarlo todo con santa resignación...