11/12/07

Sobre o feísmo (I)


Por otro lado, el escritor de guías también tenía su conciencia social, no sólo veía los lugares hermosos que habían desaparecido, también veía las vidas de la gente. Sabía en qué casas habían nacido y comprendía esas viviendas de ladrillo construidas poco a poco, en cada viaje de vuelta de Suiza o de una marea. Casas feas, de cualquier manera, construidas donde no debían, pero ¿qué alternativa tenían?, ¿quién se las iba a regalar o quién les iba a ayudar a que fuesen más lindas y mejores?

El escritor de guías no podía reírse mucho de esas casas a medio hacer habitadas, feas, casi siempre más grandes de lo necesario, a veces grotescas. Por eso el escritor de guías en paro no soporta la palabra feísmo, la considera estúpida porque oculta la necesidad y el sufrimiento de la gente, también su esfuerzo y su capacidad de salir adelante. La valentía de quienes no esperaron a que les pusiese el Estado una vivienda, sino que se la construyeron a pulso. Feísmo es una palabra que oculta nuestra historia reciente y la ofende con un clasismo insoportable.

Suso de Toro, Seguimos a ello, El País, 2/12/2007

Porque o feísmo é unha falacia clasista de liñas editoriais obsoletas. Dende hai tempo vimos defendendo (dende este blog tamén) outra maneira de aborda-la arquitectura moderna e postmoderna das vilas e aldeas galegas, toda unha manifestación da cultura material que cómpre estudar arqueoloxica e antropoloxicamente.

Fotografía de Xurxo Ayán